Cartelera fotográfica

136, 137, 138

Artista: Agustina Zegers
Curador: Gastón J. Muñoz J.
Duración: 6 de junio – 19 de junio, 2015
Lugar: Galería Metropolitana

Galería Metropolitana continúa su programa curatorial 2015 con una serie de proyectos que reflexionan críticamente en torno al eje curatorial Latinoamérica: zona de experimentación. Junto al colectivo Cuerpos subyacentes, Agustina Zegers vuelve a Chile para exhibir 136, 137, 138 en Galería Metropolitana. Este trabajo reinterpreta la memoria desde el luto personal.
136, 137, 138 se compone de dos partes; una serie fotográfica y una instalación performática. La curatoría de esta exhibición busca poner en diálogo dos lenguajes artístico-mediales, unidos por la falta de una pieza fundamental: carecen del cuerpo aludido. El luto por los seres queridos y su memoria buscan constantemente la inscripción simbólica (eidōlon), ocupando un lugar intermedio entre el discurso histórico y la constante amenaza del olvido. Tanto el índice fotográfico como la idea de monumento son cuestionados bajo la acción performativa, donde la sutileza de los gestos icónicos se prestan como simulacro de la corporalidad ausente. Se plantea un cuerpo más allá de la experiencia humana, el cual genera vínculos entre la búsqueda de la memoria (anamnēsis) y la experiencia plástica.
Cuerpos subyacentes trabaja desde el cuerpo, busca desmitificar convenciones que giran en torno al arte contemporáneo, definiendo lo contemporáneo como algo ligado al cuestionamiento crítico; el choque entre lo aprendido y lo personal.
Cuerpos subyacentes:

Gastón J. Muñoz J. ; B. Abigail Valenzuela A. ; Adolfo M. Álvarez D. ; María Francisca Corredor E. ; Pia Chakraverti-Wuerthwein ; Diego A. Moris P. ; Esteban G. Vargas R. ; Agustina Zegers S.

Galería Metropolitana
Félix Mendelssohn 2941, Pedro Aguirre Cerda, Santiago • Fono (56-2) 2563 0506 / (56-9) 91050050
www.galeriametropolitana.org – galeriametropolitana@gmail.com
ENTRADA LIBERADA

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Altares de la ausencia

Artista: Gastón Salas
Lugar: Espacio San Isidro, Universidad Católica Silva Henríquez
Duración:  3 de junio – 31 de julio 2015

El proyecto Altares de la Ausencia es un documental fotográfico que se ha desarrollado entre el año 2013 y 2014. En un recorrido por diversos lugares del país, Paine, La Serena, Santiago, Huelquén, Hualpén y Temuco, 15 familias abrieron la puerta de sus hogares para mostrarnos objetos personales que acarrean un desasosiego común.

Objetos celosamente preservados en la intimidad de un hogar. Madres, hijas, hermanas y esposas custodian sin consuelo piezas personales con un afecto infinito. Índices frágiles de una identidad arrebatada en una arremetida artera e invisible. “Altares de la Ausencia” son fotografías de objetos, naturalezas muertas que se despliegan sobre mesas y manteles como evidencias de una existencia pasada y un devenir implacable. Mientras la muerte triunfa revelando el proceso de desvanecimiento del cuerpo, los objetos que formaron parte de una vida, configuran una traza personal, un símbolo de esa vida íntima que se mantiene y perdura después del fin.

Gastón Salas, Valparaíso 2014

“En sus Altares vemos retazos que apuntan a otros retazos, partes de partes, metonimias de metonimias, imágenes que en lugar de propender a una reconciliación exprés con la barbarie, prolongan el dolorosoubi sunt de una experiencia en que casi todo –el espectro y su registro, el acontecimiento y su testimonio– ha desaparecido”.

Extracto del catálogo escrito por Mario Verdugo

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M2

Artista: David Alarcón
Curador: Miguel Ángel Fidalgo
Duración: 4 de junio – 28 de junio, 2015
Lugar: Centro Cultural Estación Mapocho

M2. Ensayo fotográfico de David Alarcón Kritzler. La exposición fotográfica M2 es un retrato contemporáneo de Santiago narrado a través de los viajeros  que deambulan por el subsuelo. Estos aparecen encerrados en un ascensor del Metro de Santiago, abstraídos o descubiertos, subiendo o bajando, atrapados en este oscuro cubículo. Este espacio se usa como referencia metafórica de las relaciones sociales y habla de la claustrofobia, la despersonalización y el ensimismamiento como valores contemporáneos. M2 es también un fotolibro,  publicado por Ediciones La Visita (2014). Sala Joaquín Edwards Bello. 29 de mayo al 28 de junio, martes a domingo de 11:00 a 20:00 horas, entrada liberada.

 TEXTO CURATORIAL por Miguel Ángel Felipe Fidalgo

Una caja negra. Una caja negra que se desplaza verticalmente apenas unos metros. Una caja negra que hace un recorrido por etapas. Una caja negra que permite a la vez la continuidad de un desplazamiento veloz, cansino, reiterado e inquietante, a veces de varios kilómetros, por los bajos fondos de la metrópolis. Una caja negra que registra los pequeños detalles que podrían llegar a ser la clave para un inminente accidente.

Una habitación con paredes de cristal. Un insectario improvisado donde entran y salen voluntariamente los ejemplares de estudio. Un espacio que obliga a una convivencia entre seres que se encuentran a sí mismos con incomodidad sobrevenida, que gesticulan en un silencio denso o dialogan con otros desconocidos que el azar o el destino cruza en sus caminos. Un escenario, en definitiva.  Un teatro, un lugar donde ocurren pequeñas películas mudas con las que se tropieza el observador casual.

Una capsula del espacio-tiempo que le da continuidad a una red, a una enorme tela de araña por donde discurren los vivos camino de ida, o de vuelta, hacia, o desde, sus actividades diarias. Un viaje ascendente o descendente. Una salida al cielo o un descenso a los infiernos. Un medio de transporte que se parece demasiado a un ataúd suspendido de una cuerda que se deja caer o se eleva, en cuidadosas operaciones de ajuste, antes de encontrar su lugar definitivo por los siglos de los siglos.

El fotógrafo David Alarcón fue uno de los mirones que se cruzó con estas escenas. Pasó por su cabeza alguna reflexión fugitiva sobre lo que allí ocurría, advirtiendo las potencialidades narrativas que el lugar ofrecía como muestra a escala de un magma social mayor. El lugar era ideal para referirse al flujo de cuerpos que a diario se desplazan por las venas y arterias de Santiago, pero sobretodo para reflejar unos estados de ánimos que aparecían particularmente exacerbados en los rostros hieráticos de la jaula de cristal.

El dispositivo de traslado, el espacio vertical de paredes de cristal que sube y baja, es enfrentado así con otro dispositivo tecnológico: la cámara fotográfica, otra caja negra de la representación espacio-temporal escalable. El autor hace para ello un alarde de rigor, un guiño a la metodología de las ciencias sociales. Se sitúa más o menos siempre en  mismo punto de vista. Repite una y otra vez la operación durante un periodo largo del tiempo. Logra así profundizar en lo narrado.

El proyecto M2  posee una doble dimensión. Su lectura en la sala debe entenderse como una experiencia distinta, con estrategias de narración claramente diferenciadas, respecto a su formato original: el fotolibro (Ediciones La Visita, 2014). Es este último otro dispositivo, otra caja negra que prolongará en el tiempo la serie de narraciones en simultáneo entre uno o varios personajes que contiene.

En el formato de exposición, juega un papel fundamental el tamaño de las imágenes, exactamente de un metro cuadrado. Éstas alcanzan la escala real en la representación de los sujetos fotografiados. A semejante tamaño, los espectros en la denominación de Roland Barthes, nos miran a la altura y nos hacen partícipes involuntarios del vacío insoportable que se interpone entre ellos.

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Habitares

Artista: Bernardita Bennet
Curador: Miguel Ángel Fidalgo
Duración: 29 de mayo – 28 de junio, 2015
Lugar: Centro Cultural Estación Mapocho

Reflexiones en torno a la Identidad y al paso del tiempo. Es una instalación fotográfica de la artista visual Bernardita Bennett compuesta de una serie de cajas de luz de gran formato, en las que se superpone retratos a las fachadas de diversas casas en barrios de las ciudades de Santiago, Lima y Valparaíso. Dichas fotografías reflejan cómo cada una de las moradas van diferenciándose tras el paso de quienes las habitan. Así, con el transcurso del tiempo, cada vivienda se torna única, revelando su propia identidad. Galería Bicentenario, 29 de mayo al 28 de junio, martes a domingo de 11:00 a 20:00 horas, entrada liberada

TEXTO CURATORIAL por Andrea Jösch
Esta exposición de Bernardita Bennett nos invita a reflexionar en torno al barrio como espacio residencial, con una fuerte carga nostálgica, en donde el relato de la memoria nos hace vivenciar estas superposiciones, como si estuviéramos frente a álbumes comunitarios.

Desde la década de los 50’, por medio de la Ley Pereira, se impulsó en Chile la construcción para el acceso a la vivienda propia, sobre todo de la clase media, lo cual significó la proliferación de barrios de arquitecturas idénticas, ya fueran modernistas o de estilo Tudor, entre otros. Con el paso del tiempo hemos  sido testigos de sus transformaciones,  ya sea por la incorporación de estéticas personales en las ampliaciones y modificaciones, en el uso del color o las disposición de los antejardines; como por la descarada edificación, en estos últimos años, de una ciudad vertical, que no solo nos estructura en la dependencia de la burocracia del cotidiano (llámese administrador, espacios comunes, conserjes, ascensores silenciosos, estacionamientos mínimos…), sino que nos arrebata la vista, nos ciega, nos aleja de la convivencia horizontal, nos cambia los parámetros auditivos y visuales, las escalas humanas.

Al lado, imágenes del paisajismo urbano, objetos escultóricos que nos presenta Bennett, a modo de alegorías vecinales. Todo como una ambivalencia fronteriza, entre lo público y lo privado, entre quién habita y quién transita; imágenes que evocan el gusto del paseante que se pierde por la ciudad para escuchar voces, observar luces a través de los visillos, gritos de niños que se toman las calles, explorando la memoria y los imaginarios en el territorio simbólico de nuestros recuerdos. Leemos estas imágenes como capas de información que suplican por no olvidar, por resistir a la deshumanización de la urbe y de los límites sociales impuestos por las estructuras económicas, que valoran más el metro cuadrado que la cotidianeidad de nuestras identificaciones culturales.

Un constante déjà vu. Experiencias del individuo como testigo que reconoce, pero prefiere la parcialidad y la duda, de que quizás el recuerdo pueda permanecer en una especie de memoria constante, en donde el habitar se convierta en un estado identitario y permanente.

La fotografía habla de los fantasmas, nos presenta una variedad de posibilidades, superponiendo realidades, hasta el punto de no saber cuál de todas es lo real: la memoria o el presente. Lo mismo que pasa con las esculturas vegetales; no se sabe si es la ciudad la que permite que existan o ellas son las que nos invaden.  Todo tiene que ver con la velocidad del tiempo, ¿la quietud o el movimiento?, ¿la vida o el registro de lo que existió?

Al final, la identidad es una imagen borrosa que se resiste a desaparecer.

Andrea Jösch, mayo 2015

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Graciela Iturbide

Artista: Graciela Iturbide
Curador: Miguel Ángel Fidalgo
Duración: 29 de mayo – 28 de junio, 2015
Lugar: Centro Cultural Estación Mapocho

Más de noventa fotos integran la muestra que recorre la obra de la fotógrafa más destacada de México. Desde sus primeras imágenes a sus célebres retrato de plantas y del baño de Frida Kahlo.

Largo pelo oscuro, ropa indígena y una radiograbadora en la mano derecha. Es 1979 y una mujer indígena seri camina frente al desierto de Sonora, de espaldas a la cámara. La cámara es de Graciela Iturbide, la figura más relevante de la fotografía mexicana, quien obtura para hacer Mujer ángel. Esa foto emblemática es hasta hoy su favorita, donde dice que se radicaría si pudiera vivir en una de sus imágenes.

Mujer ángel es una de las más de noventa fotos que da vida a la exposición Graciela Iturbide Fotografías. La curadora Cristina Alemparte seleccionó imágenes clásicas, de seis de sus primeras series, junto con medio centenar de fotos de las series Naturata y El baño de Frida, donde retrata prótesis, corsés, muletas y otros objetos que el baño de la pintora guardó durante los 50 años que estuvo cerrado.

Iturbide (1942) ha ganado más de quince galardones internacionales, entre ellos el respetado premio Hasselblad, y ha expuesto en lugares como el Centre Pompidou de París y la Barbican Art Gallery de Londres. Esta muestra llega a GAM gracias a la colaboración de la Fundación de Estudios Iberoamericanos Gonzalo Rojas,  el Consejo de la Cultura y las Artes y la Embajada de México.
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Cuerpos  híper-tróficos. Desde  la representación  a  la porfía

Artistas: Pilar Castro Evensen , Tatiana Sardá Yantén, Carolina Agüero, Michelle BossyNicolai, Raul Charlin, Ignacio Contreras , M.A.F.I.A , Cuds Chile, La Alzada, Acción Feminista Libertaria.
Curador: Mane Adaro
Cuando: se inaugura el 3 de junio a las 13.30hrsLugar: Sala Ana Cortés del Departamento de Artes de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación

  Texto curatorial, “Cuerpos  híper-tróficos. Desde  la representación  a  la porfía”

El conjunto de obras de la muestra, “Cuerpos hiper tróficos. Desde la representación a la porfía”,  pertenecen a los diferentes invitados al 2° Encuentro de mujeres fotógrafas, FOCOM, que a partir de la imagen simbólica, el documento y  el testimonio,  entrecruzan relatos de cuerpos íntimos y públicos, haciendo visible un escenario demarcado no sólo por codificaciones sexuales, sino, por  la tensión de un cuerpo fijado a una condición económica, racial y cultural (lo interseccional).

El cuerpo Trófico, alude a la expresión de una cadena de seres que se alimentan unos de otros; simbólicamente,  esto nos hace pensar en las capacidades humanas de comunicación, sinergia, colectividad  y conectividad.  Desde otra polaridad, nos hace pensar  en las estrategias ocultas del control hegemónico señalado por Butler,  que lo devora todo, y ante el cual el cuerpo debe  reaccionar  performativamente, enfrentando esta  posición de poder,  trascendiendo  su condición corpórea de piel y fluidos, para expresarse en  entidades mudables y dinámicas.

En  distintas direcciones, es posible –desde y sobre el cuerpo-  leer distintas incidencias de un discurso ético, afectivo, político,  que lo  moldea y altera. Deduciendo en cada uno de ellos, un relato de  crisis, tensionalidades y disparidades, ante un disciplinamiento que lo borra identitariamente en el discurso de las generalidades del poder. Dado que ningún cuerpo es igual a otro, o porque,  como señala Butler, algunos cuerpos realmente importan menos que otros.

La diversidad de los trabajos fotográficos, de torsos y rostros relacionados al universo femenino o disidente, y el diálogo crítico de dos colectivos activistas, enlazan una serie de mediaciones y conexiones, que en algunos son interpelaciones agudas y resistencias  a una invisibilidad de género constante, en otras son manifestaciones –marcas- del rol social, la exigencia estética o la valoración desigual desde un cuerpo a otro.  En esta gama de relatos,  es posible observar grandes similitudes o grandes diferencias entre las distintas representaciones, en donde se cruza la idea de cuerpos exhibidos con otros cuerpos ocultos,  cuerpos marginales con otros cuerpos  migrantes,  cuerpos  fetiches  con otros cuerpos invisibles,  cuerpos colonizados  con otros cuerpos  asumidos  y autónomos.

+ INFO
http://colectivolasninas.com

Josefina Pérez
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Josefina Pérez

Fotógrafa, actualmente trabajando para el CEAC UChile.
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